viernes, 4 de julio de 2008

La suerte que no apreciamos







Hoy una amiga me hablo de la gente secuestrada por las guerrillas. El tema en mi cabeza empezo a dar vueltas y poco a poco derivo en la suerte que tenemos, que tengo yo en particular.

Vivo en una ciudad tranquila, en una provincia que no tiene mal tiempo, en un pais que no tiene problemas economicos, ni raciales, perteneciente al primer mundo. No sufro injusticias, ni tiranias, ni discriminaciones. Tengo mas de lo que necesito para vivir, en mi armario hay demasiada ropa, demasiados zapatos, demasiada comida. Cuando llega una fecha señalada, los que me rodean se encuentran con el mismo problema que yo sufro al pensar en sus regalos: "que le regalamos, si tiene de todo?".

Podria seguir. Y tambien podria decirme: No, no tienes tanto, eres de una familia trabajadora, en tu ciudad llueve mucho, no tienes un gran sueldo y te cuesta ahorrar un euro al mes, no te pagan lo mismo que a un hombre en el mismo puesto, a veces no encuentras ropa de la talla que necesitas, o zapatos con el tacon que te gusta, en tu ciudad hay mucho paro, no puedes comprarte un piso sin pensar en la hipoteca, no...
Me averguenzo y pienso.

Pienso en las madres africanas, viendo a sus hijos morir de hambre, sin fuerzas ellas mismas para pensar, moverse o actuar. Sin animo para expantar moscas, para vivir.

Pienso en los inmigrantes que se juegan la vida, sabiendo que es lo unico que poseen, para cruzar las fronteras.

Pienso en los que sufren continuamente el terrorismo, las guerras. Esos actos tan atroces y cotidianos para ellos, que ya no son noticia. Su vida se desarrolla en un campo de batalla. En los que viven en un pais asolado por tornados, terremotos, volcanes, inundaciones.

Pienso en las personas que viven a diario con la angustia de no saber si van a comer, a beber, a conseguir medicinas para sus hijos.

Pienso...

Y entonces me doy cuenta de lo agradecida que tengo que estar al destino por haberme permitido nacer donde naci. A ese mismo destino que maldigo todas las mañanas, tardes y noches desde hace unos meses.

La vida es muy extraña.

Y nosotros no sabemos apreciar la suerte que tenemos.

6 comentarios:

Susana dijo...

Suscribo todo lo que dices, Remi. Somos tan afortunados... y sin embargo estamos tan acostumbrados a no mirar que parece que estemos ciegos. Y es que mirar duele, por eso a veces es mejor cerrar los ojos y no pensar.
Pero yo agradezco cada oportunidad que me recuerda quien soy y donde nací y la responsabilidad que eso me impone y la gente que como tú me ayuda a mantener los ojos abiertos.
Gracias

Anónimo dijo...

Hola Remi, paso mucho por aquí, bueno por todos los blogs de las esterianas, para descansar de mi oposición un ratito. Me gusta leeros más que comentar, pero hoy me has tocado la fibra porque justo ayer tuve esta misma discusión con mis hijos que tienen dos piscinas para elegir, dos consolas para elegir, dos habitaciones con aire acondicionado... al final les hice llorar de pena con us mismos argumentos y no me arrepiento nada. A veces es bueno llorar para tener claro con qué te puedes reir.
Gracias por compatir.
Bssssssssssssssssssss
Cloti

Espi dijo...

Que bien nos viene leer cosas así de vez en cuando para refrescarnos la memoria y valorar lo que tenemos. Pero enseguida bajamos la guardia y volvemos a dar importancia a pequeñeces.
Yo también tengo muchas cosas, aunque reconozco que anhelo algunas otras, añoranzas de sentimientos y sueños que se quedaron en el camino. Al leerte recordé que también soy afortunada a pesar de que lo olvido continuamente.

Candela dijo...

... y ya sabes lo que dicen... siempre hay alguien en algun lugar en peor situacion que tu. No es un consuelo, peor demuestra lo afortunados que somos.

Ana dijo...

Pero que suerte tenemos! y que poco la valoramos! Esta misma reflexión la hacíamos en casa el otro día cuando España ganó la copa de Europa y veíamos lo endiosados que están los futbolistas y las millonadas que les pagan. ¡Que injusto es el mundo! con lo que se van a embolsar por ganar el campeonato comerían muchas familias en África durante años... pero nos damos la vuelta y nos olvidamos, y seguimos gastando en zapatos, bolsos, collares....este mundo está loco y lo peor es que lo sabemos y no hacemos nada. Como dice la canción:" puede que hayas nacido en la cara buena del mundo...yo nací en la cara mala, llevo la marca del lado oscuro".

Mª Carmen dijo...

Completamente de acuerdo con todo lo que has dicho!!!! Vivimos totalmente inmersos en la cultura del tener, tener, tener...pero nos sentimos huecos por dentro continuamente. Hace poco veía un reportaje sobre una mujer que vivía en el Congo con su cinco hijos pequeños, tenía el sida...Le preguntaron que es lo que le pedía a la vida??? Y ella dijo que seguir así, ver crecer a sus hijos con salud,(eran preciosos), poder darles de comer y sacarlos adelante. Sólo temía a la enfermedad y faltarle a unos hijos tan pequeños y que tanto la necesitaban. Como ahora tenía acceso a la medicación, tenía muchas esperanzas en durar muchos años...Me conmovió hasta las trancas su felicidad, su sonrisa y sus dientes blancos iluminándo su cara. Y pensé Mari, aprende, aprende, aprende.

Bicos

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