miércoles, 17 de septiembre de 2008

Aquellos tiempos en que aun iba a misa

Desde hace unos días, me viene a la cabeza un recuerdo de cuando era niña.

Por aquel entonces íbamos a misa, mi hermana Susi y yo, los domingos por la mañana. Tendría unos doce años y una fe aún sin dudas.


Recuerdo, que era una misa infantil. Cantábamos muchas canciones, con el acompañamiento de las guitarras y todas ellas eran muy alegres:

Yupi ya ya yupi yupi ya ya
yupi ya ya yupi yupi ya YUPI YA
yupi ya ya yupi, yupi ya ya yupi,
yupi ya ya yupi yupi ya YUPI YA

Cada banco tenia un monitor y el cura, Eble, nos hacia preguntas sobre la lectura y entre todos los chicos del banco, hacíamos corro y apuntabamos las respuestas y luego el portavoz leía lo que habíamos escrito. Lo pasábamos bien. Era una misa participativa y desde luego entretenida.

Pero no es eso lo que viene a mi mente continuamente, desde hace un tiempo.

Lo que recuerdo como si fuera hoy, es la hora de las ofrendas y las peticiones. Recuerdo a dos niñas, mas o menos de la edad de mi hermana y mía, que salían, domingo tras domingo y hacían su petición...

Por mi madre que murió....... Roguemos al Señor........ Te rogamos, oyenos
Creo recordar que la primera vez que salieron, me dejaron fría y que al volver a casa, se lo comentamos a mi madre.
Recuerdo que ella se unió a su dolor y nos lo explico. Y desde ese día, y a pesar de que los otros niños les hacían burla por lo bajo, yo sentía pena por ellas, porque mi madre me había dicho que perder a una madre y mas a esas edades, tenia que ser muy doloroso.

Ahora, unos veinticinco años mas tarde lo recuerdo todo y comprendo a aquellas niñas aun mas.

No quiero ni imaginarme la vida que han tenido que vivir, sin una madre. Y no necesito hacerlo, porque lo sé. Mi madre, no sé muy bien como, termino hablando con ellas allá donde se las encontraba, y ellas le contaron cosas de su vida primero adolescente, luego adulta. Y por mi madre supe que en su familia todo el mundo tenia cáncer, incluso ellas. Que se llevó a su madre. Que no solo tuvieron que superar su muerte, sino su legado, esa herencia que estoy segura que una madre nunca quisiera dejar a sus hijos, la enfermedad.

Recuerdo especialmente las veces que, estando yo con mi madre, nos encontramos con alguna de aquellas niñas, ya adultas. Me acuerdo de como mi madre las consolaba, las animaba, las escuchaba. Recuerdo concretamente una vez, que yendo a la compra, nos tropezamos con una de ellas y le contó sus problemas personales y como le pedía consejo a mi madre y las cosas que mi madre le respondía.

Me acuerdo de muchas cosas. Y esas cosas me rondan la cabeza...

Ya veis.

Mi blog es un lió de ideas, proyectos, recuerdos y sentimientos.

Como dice mi amiga Cova, lo mismo tejo unas empanadillas, que frío una chaqueta de punto. Y es que mi vida ahora es así. Paso de una cosa a otra como si fuera sin rumbo, dejandome llevar.

Desde que mi madre no está, la vida tiene otro color, otro sabor, otra perspectiva.

Y los recuerdos se agolpa queriendo salir. Y la empatia hacia aquellas niñas crece y crece cada día que yo paso sin mi madre, como ellas los pasaron, y los pasan, sin la suya.

5 comentarios:

Ana dijo...

Me ha encantado el post. Yo tambien tengo unos buenos recuerdos de mis misas infantiles muy al estilo de las vuestras por lo que cuentas. Al igual que tú recuerdo a una niña de mi clase que perdio a madre y padre en un accidente de tráfico. Recuerdo haber hecho por ellos una misa en el cole, pero aunque me parecía una pasada era demasiado pequeña para darme cuenta de la verdadera importancia que tienen una mamá en nuestras vidas (si es una buena madre claro, que hay de todo). Sin duda tu madre era buena y has tenido una gran suerte.Muchos besotes Remi. Por cierto, como eres muy repostera, ¿tendrás alguna recetita de Cookies? (sin Thermomix plis).Besazos

Geno dijo...

¡Ainsss, que recuerdos, las misas de Eblerino...! Por ahí también andaba yo...

Espi dijo...

También conservo recuerdos de mi parroquia.
Una canción supongo que de esas que hablas decía:
"No has nacido amigo para estar triste, la ra la ra la ra
aunque llueva en tu corazón la ra la ra la ra."
Muchos besos

Mª Carmen dijo...

Entre mis recuerdos de infancia...están las misas de Domingo en San Francisco!!! Eran misas pensadas para los niños que íbamos al catecismo, porque eran misas sencillas, y donde cantábamos como locos...para mi con lo cantarina que soy todavía. Eran todo un subidón de adrenalina, con guitarras y todos...Y la verdad es que sonábamos muyyyyyyyyy bien.
Respecto al recuerdo de la niña que no tenía madre...qué te voy a contar que tú no sepas ya. Sólo el haber pasado por determinadas circunstancias nos dá el sentido real de las mismas. La falta de una madre siempre será algo muy grande, pero si es cuando todavía eres un niño, todavía es mucho peor. Me duele pensar, como el dolor se ceba con alguna gente, con algunas familias, sin dejarles tiempo a digerir la desgracia...eso siempre me parecerá tremendamente injusto.

Bicos

Riesgho dijo...

Que recuerdos!!!! Ahora las misas ya no son como antes. La parroquia de San Vicente perdio un montón cuando nos dejaron sin Eble. El Cura de ahora, muchas veces ladra más que habla y cuando hace esto último a veces tengo también mis dudas, jajaja. Pero con los niños es majo, así que habrá que tragarlo (eso si con mucha agua) por los pekes...jejeje
De las dos hermans que te voy a contar que tú ya no sepas. Ya de mayores cuando las cruzaba por la calle se me encogia el corazón, ahora que en el mío llevo la misma perdida, las admiro por como salieron adelante sin madre. Que duro les tuvo que resultar!!!!

Muchos besinos pa tí y pa mi sobri. Espero que se mejore y pueda volver a corretear con las primas pronto.

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