jueves, 28 de mayo de 2009

Deseos y preocupaciones



Siempre he sentido debilidad por esta foto: Bebé prematuro en las manos de un gigante.



En algún momento de nuestra vida, todos fuimos ese bebé. En manos de otros. Manos que pueden protegernos o zarandearnos.



Esas manos solo deberían servir como escudo, como defensa, como alivio a nuestras heridas. Solo deberían transmitir calor, amor, comprensión, caricias...



Pero no siempre el deber y la realidad van unidos.

Muchas veces esas manos que envuelven a un niño, solo sirven para inculcarle malos conceptos. Cosas tales como la venganza, la injuria, la envidia. Sirven para empujar al niño hacia la mentira, las justificaciones banales, la realidad trucada como solo un padre o una madre de mente enferma puede trucarla.


Que debería hacer entonces la sociedad con esas manos?
Como podemos librar una batalla justa contra la jaula que aprisiona a un niño con tales consejos, con semejantes ejemplos?


Ultimamente y por diversas causas, entre ellas la preocupación que toda madre debe de tener en cuanto al mejor modo de educar a sus hijos, me planteo muchas cosas. Y me doy cuenta de lo rara que soy en cuanto a muchos de esos planteamientos.


Me gustaría que mis hijas, el día de mañana, no buscaran excusas para justificar sus actos. Los asumieran, así como los beneficios y consecuencias que alcancen con ellos. Me gustaría que aprendieran a disculparse y a rectificar, del mismo modo que quiero enseñarles a no avergonzarse de destacar en algo bueno y a sentirse orgullosas de haber superado retos y haber alcanzado metas. También a no frustrarse por no conseguir un objetivo y alegrarse al ver que a nuestro alrededor otros si lo alcanzan. Porque la base de la "no envidia" consiste en eso: valorar lo tuyo y no menospreciar lo de los demás ¡y viceversa!. Que difícil será enseñarles esa lección, cuando sé, que a su alrededor, pocos la aplicaran con ellas...


Quisiera no olvidar nunca, que mentir frente a un niño mina su autoestima y le hace perderse en un mundo adulto en el que la mentira no forma parte de un juego de imaginación, sino de algo mas complicado. Solo hay algo peor que mentir delante suyo... y es hacerle participe de esa mentira, obligándole con miradas, gestos o palabras a corroborar lo que no es cierto. En que espera (ese padre o madre) que se convierta ese niño con el paso del tiempo? Para esta pregunta no he encontrado aun respuesta.

Otra cosa que me preocupa es la justificación de los actos. Si a mi me duele que alguien pegue, empuje, insulte o lo que sea que le hagan a una de mis hijas, como puedo, al día, semana o mes siguiente, justificar que mi hija lo haga con otros, con palabras tales como: "primero se lo hicieron a ella". Estoy segura que es humano pensar en algún momento así. Pero espero y deseo que no me pase muy a menudo y sobre todo, que nunca lo exprese en voz alta frente a ellas. Justificar un acto de violencia (aunque sea algo tan minúsculo como insultar a alguien con términos infantiles) es dar pie a otros actos mucho mas grandes e igualmente "justificables".



Y podría seguir y seguir... porque son muchas las cosas que quiero hacer y muchísimas mas las que quiero evitar. Espero conseguirlo. Seguro que fallaré muchas veces, pero, al menos lo estaré intentando. Y ese tambien será para mis hijas un buen ejemplo, no?

8 comentarios:

chema dijo...

es muy interesante este post. los padres son personas humanas, con sus defectos, pero deben intentar siempre dar buen ejemplo a los hijos e inculcarles valores positivos. y para ello deben evitar ciertos comportamientos, al menos cuando los hijos estén delante. como criticar a otras personas, discutir diciéndose cosas hirientes...
educar a los hijos es complicado y hay que tomarlo en serio...

CGR dijo...

Me imagino que debe ser dificilisimo educar un hij@ pero si los psdres son buenas personas y muestran cierto intereses por ell@s, ya tienen mucho terreno ganado. El problema son esos padres que ni escuchan ni prestan atención a las criaturas y les dejan hacer lo que les da la gana. L@s niñ@s se aprovechan, como es normal.

Inma dijo...

Te felicito de corazó, porque es lo mejor que hasescrito. Emocionante.
Me he identificado mucho como madre y también como hija.

cloti dijo...

Es una tarea difícil, la más defícil. Mis hijos juegan al golf que es un deporte donde la cortesía y el juego limpio son fundamentales porque muchas veces estás solo y debes apuntarte golpes que nadie ve que has dado. Enseñar eso a los niños es básico y sin embargo siempre vienen enfadados porque algunos se apuntan de menos incluso con el beneplácito de los padres. ¡Les enseñan a hacer trampas! Penoso.
Bsssssssssssssss
Cloti

KIRA dijo...

Que gran suerte tienen tus hijas de tenerte como madre, creo firmemente que lo vas a conseguir, no solo educarlas, sino hacerlas unas personitas integras, sensibles y seguras...
Ser padre es una tarea dificil, pero recompensa...
Y que mejor manera de enseñar que con el ejemplo....
BSTS

Almudena dijo...

Gracias por tu comentario en mi blog, espero que no te haya molestado que te haya "copiado" la tarta de pañales. Y tu, ¿has recibido ya la tuya?
Un beso

R.M dijo...

Claro que no me molesta, yo tambien la copie jeje.

Aún no he recibido la mia y espero ke tarde aun 3 semanas, lo ke le falta a Rebeca para nacer.

Besos

Fermín Gámez dijo...

Efectivamente, como dices en el post, las manos deberían ser para proteger y no muchas veces para inculcar ciertos temas, ciertos prejuicios, basándonos como siempre en las ideas transmitidas erróneamente de generación en generación.

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