domingo, 3 de febrero de 2008

Adios, caca de vaca.



Hoy es domingo, un día que para mucha gente resulta deprimente. Al día siguiente hay que comenzar con la rutina del trabajo, de los estudios y de las obligaciones. La semana se hace eterna esperando su llegada y sin embargo, sus 24 horas pasan volando.

Hoy es domingo, pero no es un domingo cualquiera. Es el Domingo. Así, con mayúsculas. Es el día que precede al gran Lunes. Ese lunes que va a cambiar nuestras vidas.

Hoy es el día de los nervios, de las preguntas sin formular que mañana encontrarán respuesta. Es el momento en que aún podemos dar marcha atrás, aunque no esté ni en nuestras cabezas, ni en nuestros corazones recular ni un milímetro.

Y es que solo los luchadores consiguen mejorar. Solo los que se arriesgan consiguen algo en esta vida. Y por eso, hoy es el día de los valientes. El día en que uno de ellos está a punto de poner el pie fuera de lo conocido para enfrentarse, mañana a las 8.30 de la mañana a lo desconocido.

Hoy es domingo. Termina una etapa. Es el momento de cerrar los ojos y saltar. No es un salto al vacío. Es un salto hacia la mejora, el tiempo libre, el disfrute de la vida. Y si además de todo esto, el nuevo trabajo está bien… ¡podremos decir que nos ha tocado la lotería!

2 comentarios:

Cova García dijo...

Tengo muchas ganas de tener un lunes como el que describes. Ojalá llegue. Saludos.

riesgho dijo...

Seguro que al valiente de la casa todo le va a ir genial a partir del día de hoy. Por cierto, antes no me acordé, y no le desee suerte, así que deseale de nuestra parte mucha suerte mañana, en su nuevo trabajo...
Besinos

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